Apple y su nuevo iphone: Marketing y obsolescencia programada

Somos consciente de que con el paso del tiempo, todo se rompe o queda obsoleto con un único objetivo: Que la rueda del consumo siga girando y funcionando

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La última Keynote de Apple una vez más ha servido para presentarnos las diferentes novedades y productos de la compañía. A pesar de que muchas eran las expectativas de este nuevo evento, lo cierto es que todo lo revelado casi ha sido un poco más o más de lo mismo. Todo puede reducirse a la llegada del nuevo iPhone 5S, mientras que los rumores de los últimos meses acerca de un modelo low cost se quedaban en lo que realmente fueron. Cenizas de una cortina de humo para generar expectación, puesto que el precio del celular no tiene en cuenta su vinculación a la permanencia de contrato obligada de dos años. 

Parece que desde la marcha de Jobs, Apple ha perdido parte de su esencia. Quizás su innovación no ha superado las expectativas que quizás muchos esperaban y el Marketing de Apple que tanta expectación era capaz de generar se ha dejado notar decaído, si fuerza. Nada nuevo en el horizonte que no sea ese curioso reconocimiento de huellas dactilares, o la nueva serie de smartphones que sustituye su actual carcasa de aluminio por una de policarbonato disponible en varios colores. ¿Algo más? ¿Es esto suficiente para seguir aumentando sus ventas y recuperar cuota de mercado ante el crecimiento imparable de Android?

Para fans de la marca quizás pocos argumentos basten para seguir confiando en la gran manzana. Aunque quizás tan sólo sean esclavos de esa “obsolescencia programada” que tan sutilmente Apple práctica.

La Obsolescencia programada quizá para muchos pueda parecer un término desconocido pero lo cierto es que a todos y sin excepción nos afecta directamente. Este es el término utilizado para referirse a la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que -tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o por la empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio- éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible. Sin embargo, podemos distinguir diferentes tipos de obsolescencia:  la que hace que un determinado producto se vuelva obsoleto y la que puede generar la percepción de que determinados productos han dejado de estar de moda. Por ejemplo los colores, las formas y sus materiales que denotan la temporada de su adquisición. ¿Les suena familiar?

Somos consciente de que con el paso del tiempo, todo se rompe o queda obsoleto con un único objetivo: Que la rueda del consumo siga girando y funcionando. Para muchos considerada como la gran estafa al consumidor, y para otros la única alternativa a la sostenibilidad de muchos negocios, empresas y fabricantes. En el caso de Apple, tras los éxitos pasados y sus tiempos de gloria, la falta de innovación o su conformismo para seguir amortizando una gama de productos que no aportan casi novedades, es la prueba más evidente de esta Obsolescencia Programada con la que “seducir” a un consumidor que a  veces consume sin controlar la razón.

Seguro que Apple podría haber ofrecido mucho más. Seguro que sus dispositivos móviles podrían haber incluido muchas de las mejoras que algunos clientes llevan años demandando. Seguro que podrían incluso revolucionar de nuevo el mercado de la tecnología móvil, pero no. Las leyes de la obsolescencia programada están convencidas para seguir vendiendo sin necesidad de ofrecer una mejora realmente sustancial que pueden utilizar e integrar de forma estratégica en un futuro cercano para lo mismo: seguir vendiendo.

Sin embargo, aunque la obsolescencia programada se utiliza en gran diversidad de productos, existe el riesgo de una reacción adversa de los consumidores que al descubrir esta estrategia intencionada de las marcas recurran a la competencia. De hecho, otras compañías como Samsung, han sabido aprovecharse de ello para posicionarse en el mercado como fieros competidores de Apple, e incluso superando su volumen de ventas.

Con ello no pretendemos ni queremos convertirnos en detractores de esta gran marca. Apple sigue contando con estupendos dispositivos móviles. Seguros y robustos. Pero seguro que en este momento todos esperábamos un poco más que un par de pinceladas de colores.

Si todavía no lo tienes claro, te recomendamos visualizar el fantástico documental “Comprar, tirar, comprar”, dirigido por Cosima Danoritzer, que nos descubría los entresijos y secretos de la Obsolescencia Programada, aportando pruebas a la más o menos fundada sospecha de que buena parte de los productos de consumo están fabricados para no durar.  A través de este documental, puedes descubrir la cara oculta de la mercadotecnia donde la obsolescencia programada se perfila como “el plan oculto” ideado para beneficiar exclusivamente al fabricante, dado que en algún momento fallará el producto obligando al consumidor a que adquiera o lo reemplace por otro nuevo.

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